Ya es clásico el tema de la Guerra De Los Sexos, y nunca llegaron a un
acuerdo. Solo se gana cuando discuten sobre qué sexo es el mejor y la otra
persona es medio mongocha. Porque si jugamos de igual a igual, nunca vamos a
llegar a una conclusión. Y yo ya tengo la conclusión, y no hay guerra de los
sexos que valga la pena pelear, porque somos la misma mierda.
Muchas mujeres se
quejan de que el hombre es mentiroso, que en la conquista mienten mucho, y de
esto se dan cuenta cuando ya son novias de estos adictos al envido, porque es
totalmente diferente.
Es el día y la noche, un tipo
chamuyando, cotejando, haciéndose el galán para lograr algo de cariño, amor,
sexo y lavandería, y un tipo que exige lavandería, el sexo es un perfume barato
porque ya no se siente nada, el amor se le fue a comprar pan y nunca volvió
pero de vez en cuando llama, el cariño es para los perros y de galán sólo le
queda la ropa limpia, gracias a la lavandería.
Antes te daba unos besos tan lindos que
los tobillos ya no te sostenían, te hacían el amor como si fuese la primera y
sospechando que era la última vez. Y te acariciaba todo el cuerpo con una
delicadeza que se te hacían charcos en la cajeta, y te decía cosas que de solo me
estoy mojando yo también. Este tipo te trataba como nadie te había tratado la
última semana, y te convencías de que, si no es el hombre de tus sueños, podría
serlo, porque te agarraba hasta cuando estabas dormida. Te pusiste de novia y
el Príncipe se convirtió en sapo. El mate se lleva los besos más calientes, y
los que te da a vos son del menor contacto posible, parece que le duele la
boca, hace así (muestro beso cortito). Lo bueno es que los besos fuertes,
calientes y bien dados vuelven en algún momento de la relación, y vos sabés
cuándo vuelven: cuando te quiere coger. Ya no te hace el amor, te coge a lo qué
me importa, falta que te deje la plata en la mesita de luz. Cuando termina,
mientras esperás que el tipo se avive de que vos querés abrazos y besos tiernos
en el cuello para bajar el ritmo cardíaco y relajarte, el tipo prende el
televisor y busca el resumen de la B y se queda dormido antes de encontrarlo.
El tipo termina y desea que te conviertas en paty, pero esto es natural.
Supuestamente, después del enchastre, el hombre recibe una hormona en el
torrente sanguíneo que hace que le dé sueño, y eso a la mujer le molesta. Y la
mujer segrega una sustancia que le produce un sutil estado de angustia, una
delicada línea de depresión casi imperceptible que la pone sensible y
necesitada de amor, y eso al hombre también le molesta. El tipo quiere paz. Las
caricias ya no son caricias, y te trata como si fueras su madre. Y no como nene
chiquito a la madre, sino como un adolescente a la madre: “uuuuuh, no me
lavaste los calzoncillos.” y las sugerencias: “refregá bien la parte de atrás,
que sino no le sale bien la caquita que tiene pegada.”
El romanticismo en el hombre es
diferente, tanto que ni se nota. Pero el hombre cree ser romántico cuando una
mujer se lo reclama. Pasa que el hombre muestra una carta de presentación, muy
romántica y cariñosa al principio para convencerte de que estás con una persona
única, especial. Lo que la mujer no sabe, o sabe pero se hace la boluda, es que
todos los hombres impresionan con esa primera impresión, esa carta de
presentación. Y después la mujer se queja de que el romanticismo se perdió y lo
único que a él le interesa es el sexo. Noooo, esto no es así, no es verdad. Al
hombre también le interesa tener plata y ganar el superclásico. Además, hay que
bancársela, che. Es como querer tener un hijo sabiendo del dolor que produce un
parto.
Por otro lado, el hombre también tiene
razones para quejarse de la mujer. Porque el hombre, en toda su adolescencia y
más también, estudia la manera de persuadir a la mujer, busca la manera de
convencerla y tratando de no darle tintes guarros, todo para, al menos,
intentar un poco de felicidad para los dos, y ella solo dice sí o no como si
fuese Cleopatra, caprichosa, autoritaria y cruel. El hombre no nació para
pensar, pero hace un esfuerzo y hace lo que hace por tener un poco de lo que
las mujeres dan. Pero cuando es la mujer la que intenta persuadir al hombre,
habla de la misma manera que él, así de complejo, con juegos de palabras,
indirectas e ironías. La mujer es taaaaaan complicada que cuando le pedís que
sea simple, no puede. Yo te hago el juego complejo como a vos te gusta, vos lo
cazás y me decís: “Mirá, yo acabo de salir de una relación seria que terminó muy
mal y prefiero estar sola un tiempo. Quiero decir, sola sin compromisos, porque
podríamos conocernos pero no vamos a llegar a nada serio porque estoy entrando
en etapa de duelo, y no se puede cruzar ningún interés amoroso porque no te
quiero lastimar. Si estás de acuerdo en que seamos amigos, quizás con derechos,
perfecto, el viernes estoy libre. Eso sí, eh: Si vas a estar al mismo tiempo
con otra mina, no me lo digas. No quiero saber. Ah, no me gustan las flores, me
incomoda que me abran la puerta del auto, tengo los dos brazos, puedo hacerlo
sola. Si vamos a comer a tu casa, yo no cocino. Tengo los dos brazos pero
tampoco soy tu sirvienta. No me gustan los besos fogosos en público, no quiero
que me toques el culo en público, no me gustan los besos en el cuello cuando
estoy tomando gaseosa, no me gustan los hombres sucios que tienen olor a pony,
no tengo sexo si no hay preservativos, no entrego la colita y no chupo pija.” Así
tenés que decir las cosas, así es más simple meterte una patada en el culo.
¿Cómo no vas a chupar pija?
Además, la mujer es el bicho más
manipulador que existe. No de la nada salió ese viejo y conocido refrán: un
pelo de cachucha tiran más que una yunta de bueyes. Se aprovechan de la
debilidad del hombre. Y el hombre es sensible, no puede ver a una mujer llorar
porque entrega el mundo a cambio de verla feliz. Y la mujer llora porque la
educaron así. Te digo porque tengo hermanas, y mi vieja le decía a mi hermana:
“mi amor, cuando el hombre se niega a hacer lo que le ordenás, llorá. Llorá que
se va a arrepentir de haberse negado.” Y mi viejo me dijo sabias palabras:
“Jamás creas en el llanto de la mujer ni en la renguera del perro”. Segundo mejor
consejo recibido en toda mi vida. El segundo, porque el primero es de mi mujer,
que decía “haceme caso, amor pelotudo, porque te vas a dormir al patio con mi
último ex, que lo mandé a comprar forros y me trajo papel araña.”.
Mirá cómo son las cosas: por un lado,
la mujer es complicada, y por otro lado es manipuladora. Entonces, deja al
hombre como a un pelotudo, lo lleva de acá para allá, hacé esto, hacé aquello,
y ningún hombre lo podría negar en un estado total de sinceridad. Más de uno
dirá: Naaa, yo hago lo que quiero, y mi mujer ni se entera, a mí nadie me da órdenes,
yo hago lo que quiero”. El hombre que dice eso no solo es un pelotudo sino que
también se rebaja a su nivel. (jajaja) Pero por esa cosa complicada de las
mujeres, muchas cosas qe hace el hombre, ellas no logran entenderlas. No puede
ser que sea tan simple, y sí, es así de simple. Por ejemplo: Cuando vamos en la
ruta, el tipo agarra un atajo, y aparentemente se perdió. Ella rompe las
pelotas con que pare y pregunte, “pará y preguntá”, dice la hija de puta. Lo
que la mujer no entiende es lo siguiente: ¿A QUIÉN MIERDA QUERÉS QUE LE
PREGUNTE, SI SON LAS DOS DE LA MAÑANA Y EN ESTA RUTA DE MIERDA NO QUEDARON NI
LOS FANTASMAS? Hay fiesta, las dos opciones, formal e informal. La informal: El
tipo se calza una remera, cuello en V, un pantalón de vestir acorde a la
remera, zapatos y si hace frío un saco sin cuello que queda joya, se pasa el
rastrillo por la cabeza, se lava los dientes, se vuelve a peinar, gel, la
barbita un poquita crecidita va como piña y el celular en el bolsillo. La
formal: saco, camisa, corbata, pantalón de vestir, zapatos, medias finas, y
celular en el bolsillo. La mujer.... formal e informal.... Una avalancha de
ropa cae del ropero cuando abre la puerta. Hay un estudio científico hecho por
hombres que trata de establecer qué mierda hace la mujer cuando se viste para
una fiesta, y el resultado es inconcluso. El estudio hecho por las mujeres para
saber qué hace un hombre cuando se viste todavía no fue llevado a cabo porque
ellas todavía no deciden qué ponerse para hacer el estudio. Lo que es cierto es
esto: primero se prueban todos los vestidos, descartando de a uno porque este
le queda corto, este le queda largo, este demasiado largo, parezco una
evangelista, este me hace las tetas caidas, este me las separa, este queda
perfecto, pero turquesa, no pega con mi celular, este me queda re bien, voy a
ser la diva de la fiesta. Pero ¿Y si mejor voy de pantalón? Se saca el vestido
y empieza con los pantalones, que les queda todos chicos. Y no porque sea
gorda, porque los compran chicos. ¿Cuándo fue la última vez que viste a una
mujer poniéndose un pantalón y que no haga así (imágen)? Más de uno no se
acuerda cuándo fue la última vez que vio a una mujer, pero lo cierto es que sea
gorda o sea flaca, siempre entra a presión esos pantalones. La parte del
maquillaje tiene más trámites que un juicio. Empiezan con crema para hidratar
la piel, de compuestos activos de aloe vera, eucaliptus y furúnculo de
camaleón, maquillage con PH 5.5 para no irritar la piel, de todos los colores que
hubiese sido la envidia para Pablo Picasso, bajo el párpado, sobre el párpado,
debajo de la ceja va otro color para que no quede como prostituta francesa, un
reboque fino de “ “ para tapar las
imperfecciones de la piel, un tapa ojeras, un pintalabios, un depilacejas, una
crema de limpieza y se sacan todo. Cortacutículas, esmalte para las uñas, que
es un trabajo más complejo que el de chapa y pintura, las sandalias si van de
vestido, las botas si van de pantalón, y para cuando llegamos a la fiesta nos
putean todos por lo bajo.
Entre el hombre y la mujer no puede
haber nada más que hijos, porque solo en eso son compatibles. Por eso estoy en
contra de la iglesia y toda la homofobia que hay en este planeta, porque solo
si sos puto o lesbiana vas a encontrar a la pareja perecta.