sábado, 26 de enero de 2013

La Guerra De Los Sexos Terminó.


Ya es clásico el tema de la Guerra De Los Sexos, y nunca llegaron a un acuerdo. Solo se gana cuando discuten sobre qué sexo es el mejor y la otra persona es medio mongocha. Porque si jugamos de igual a igual, nunca vamos a llegar a una conclusión. Y yo ya tengo la conclusión, y no hay guerra de los sexos que valga la pena pelear, porque somos la misma mierda.
                Muchas mujeres se quejan de que el hombre es mentiroso, que en la conquista mienten mucho, y de esto se dan cuenta cuando ya son novias de estos adictos al envido, porque es totalmente diferente.
Es el día y la noche, un tipo chamuyando, cotejando, haciéndose el galán para lograr algo de cariño, amor, sexo y lavandería, y un tipo que exige lavandería, el sexo es un perfume barato porque ya no se siente nada, el amor se le fue a comprar pan y nunca volvió pero de vez en cuando llama, el cariño es para los perros y de galán sólo le queda la ropa limpia, gracias a la lavandería.
Antes te daba unos besos tan lindos que los tobillos ya no te sostenían, te hacían el amor como si fuese la primera y sospechando que era la última vez. Y te acariciaba todo el cuerpo con una delicadeza que se te hacían charcos en la cajeta, y te decía cosas que de solo me estoy mojando yo también. Este tipo te trataba como nadie te había tratado la última semana, y te convencías de que, si no es el hombre de tus sueños, podría serlo, porque te agarraba hasta cuando estabas dormida. Te pusiste de novia y el Príncipe se convirtió en sapo. El mate se lleva los besos más calientes, y los que te da a vos son del menor contacto posible, parece que le duele la boca, hace así (muestro beso cortito). Lo bueno es que los besos fuertes, calientes y bien dados vuelven en algún momento de la relación, y vos sabés cuándo vuelven: cuando te quiere coger. Ya no te hace el amor, te coge a lo qué me importa, falta que te deje la plata en la mesita de luz. Cuando termina, mientras esperás que el tipo se avive de que vos querés abrazos y besos tiernos en el cuello para bajar el ritmo cardíaco y relajarte, el tipo prende el televisor y busca el resumen de la B y se queda dormido antes de encontrarlo. El tipo termina y desea que te conviertas en paty, pero esto es natural. Supuestamente, después del enchastre, el hombre recibe una hormona en el torrente sanguíneo que hace que le dé sueño, y eso a la mujer le molesta. Y la mujer segrega una sustancia que le produce un sutil estado de angustia, una delicada línea de depresión casi imperceptible que la pone sensible y necesitada de amor, y eso al hombre también le molesta. El tipo quiere paz. Las caricias ya no son caricias, y te trata como si fueras su madre. Y no como nene chiquito a la madre, sino como un adolescente a la madre: “uuuuuh, no me lavaste los calzoncillos.” y las sugerencias: “refregá bien la parte de atrás, que sino no le sale bien la caquita que tiene pegada.”
El romanticismo en el hombre es diferente, tanto que ni se nota. Pero el hombre cree ser romántico cuando una mujer se lo reclama. Pasa que el hombre muestra una carta de presentación, muy romántica y cariñosa al principio para convencerte de que estás con una persona única, especial. Lo que la mujer no sabe, o sabe pero se hace la boluda, es que todos los hombres impresionan con esa primera impresión, esa carta de presentación. Y después la mujer se queja de que el romanticismo se perdió y lo único que a él le interesa es el sexo. Noooo, esto no es así, no es verdad. Al hombre también le interesa tener plata y ganar el superclásico. Además, hay que bancársela, che. Es como querer tener un hijo sabiendo del dolor que produce un parto.
Por otro lado, el hombre también tiene razones para quejarse de la mujer. Porque el hombre, en toda su adolescencia y más también, estudia la manera de persuadir a la mujer, busca la manera de convencerla y tratando de no darle tintes guarros, todo para, al menos, intentar un poco de felicidad para los dos, y ella solo dice sí o no como si fuese Cleopatra, caprichosa, autoritaria y cruel. El hombre no nació para pensar, pero hace un esfuerzo y hace lo que hace por tener un poco de lo que las mujeres dan. Pero cuando es la mujer la que intenta persuadir al hombre, habla de la misma manera que él, así de complejo, con juegos de palabras, indirectas e ironías. La mujer es taaaaaan complicada que cuando le pedís que sea simple, no puede. Yo te hago el juego complejo como a vos te gusta, vos lo cazás y me decís: “Mirá, yo acabo de salir de una relación seria que terminó muy mal y prefiero estar sola un tiempo. Quiero decir, sola sin compromisos, porque podríamos conocernos pero no vamos a llegar a nada serio porque estoy entrando en etapa de duelo, y no se puede cruzar ningún interés amoroso porque no te quiero lastimar. Si estás de acuerdo en que seamos amigos, quizás con derechos, perfecto, el viernes estoy libre. Eso sí, eh: Si vas a estar al mismo tiempo con otra mina, no me lo digas. No quiero saber. Ah, no me gustan las flores, me incomoda que me abran la puerta del auto, tengo los dos brazos, puedo hacerlo sola. Si vamos a comer a tu casa, yo no cocino. Tengo los dos brazos pero tampoco soy tu sirvienta. No me gustan los besos fogosos en público, no quiero que me toques el culo en público, no me gustan los besos en el cuello cuando estoy tomando gaseosa, no me gustan los hombres sucios que tienen olor a pony, no tengo sexo si no hay preservativos, no entrego la colita y no chupo pija.” Así tenés que decir las cosas, así es más simple meterte una patada en el culo. ¿Cómo no vas a chupar pija?
Además, la mujer es el bicho más manipulador que existe. No de la nada salió ese viejo y conocido refrán: un pelo de cachucha tiran más que una yunta de bueyes. Se aprovechan de la debilidad del hombre. Y el hombre es sensible, no puede ver a una mujer llorar porque entrega el mundo a cambio de verla feliz. Y la mujer llora porque la educaron así. Te digo porque tengo hermanas, y mi vieja le decía a mi hermana: “mi amor, cuando el hombre se niega a hacer lo que le ordenás, llorá. Llorá que se va a arrepentir de haberse negado.” Y mi viejo me dijo sabias palabras: “Jamás creas en el llanto de la mujer ni en la renguera del perro”. Segundo mejor consejo recibido en toda mi vida. El segundo, porque el primero es de mi mujer, que decía “haceme caso, amor pelotudo, porque te vas a dormir al patio con mi último ex, que lo mandé a comprar forros y me trajo papel araña.”.
Mirá cómo son las cosas: por un lado, la mujer es complicada, y por otro lado es manipuladora. Entonces, deja al hombre como a un pelotudo, lo lleva de acá para allá, hacé esto, hacé aquello, y ningún hombre lo podría negar en un estado total de sinceridad. Más de uno dirá: Naaa, yo hago lo que quiero, y mi mujer ni se entera, a mí nadie me da órdenes, yo hago lo que quiero”. El hombre que dice eso no solo es un pelotudo sino que también se rebaja a su nivel. (jajaja) Pero por esa cosa complicada de las mujeres, muchas cosas qe hace el hombre, ellas no logran entenderlas. No puede ser que sea tan simple, y sí, es así de simple. Por ejemplo: Cuando vamos en la ruta, el tipo agarra un atajo, y aparentemente se perdió. Ella rompe las pelotas con que pare y pregunte, “pará y preguntá”, dice la hija de puta. Lo que la mujer no entiende es lo siguiente: ¿A QUIÉN MIERDA QUERÉS QUE LE PREGUNTE, SI SON LAS DOS DE LA MAÑANA Y EN ESTA RUTA DE MIERDA NO QUEDARON NI LOS FANTASMAS? Hay fiesta, las dos opciones, formal e informal. La informal: El tipo se calza una remera, cuello en V, un pantalón de vestir acorde a la remera, zapatos y si hace frío un saco sin cuello que queda joya, se pasa el rastrillo por la cabeza, se lava los dientes, se vuelve a peinar, gel, la barbita un poquita crecidita va como piña y el celular en el bolsillo. La formal: saco, camisa, corbata, pantalón de vestir, zapatos, medias finas, y celular en el bolsillo. La mujer.... formal e informal.... Una avalancha de ropa cae del ropero cuando abre la puerta. Hay un estudio científico hecho por hombres que trata de establecer qué mierda hace la mujer cuando se viste para una fiesta, y el resultado es inconcluso. El estudio hecho por las mujeres para saber qué hace un hombre cuando se viste todavía no fue llevado a cabo porque ellas todavía no deciden qué ponerse para hacer el estudio. Lo que es cierto es esto: primero se prueban todos los vestidos, descartando de a uno porque este le queda corto, este le queda largo, este demasiado largo, parezco una evangelista, este me hace las tetas caidas, este me las separa, este queda perfecto, pero turquesa, no pega con mi celular, este me queda re bien, voy a ser la diva de la fiesta. Pero ¿Y si mejor voy de pantalón? Se saca el vestido y empieza con los pantalones, que les queda todos chicos. Y no porque sea gorda, porque los compran chicos. ¿Cuándo fue la última vez que viste a una mujer poniéndose un pantalón y que no haga así (imágen)? Más de uno no se acuerda cuándo fue la última vez que vio a una mujer, pero lo cierto es que sea gorda o sea flaca, siempre entra a presión esos pantalones. La parte del maquillaje tiene más trámites que un juicio. Empiezan con crema para hidratar la piel, de compuestos activos de aloe vera, eucaliptus y furúnculo de camaleón, maquillage con PH 5.5 para no irritar la piel, de todos los colores que hubiese sido la envidia para Pablo Picasso, bajo el párpado, sobre el párpado, debajo de la ceja va otro color para que no quede como prostituta francesa, un reboque fino de “        “ para tapar las imperfecciones de la piel, un tapa ojeras, un pintalabios, un depilacejas, una crema de limpieza y se sacan todo. Cortacutículas, esmalte para las uñas, que es un trabajo más complejo que el de chapa y pintura, las sandalias si van de vestido, las botas si van de pantalón, y para cuando llegamos a la fiesta nos putean todos por lo bajo.
Entre el hombre y la mujer no puede haber nada más que hijos, porque solo en eso son compatibles. Por eso estoy en contra de la iglesia y toda la homofobia que hay en este planeta, porque solo si sos puto o lesbiana vas a encontrar a la pareja perecta.